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«La crisis económica y financiera del 2008 puso de manifiesto las consecuencias sociales que los problemas del mercado de trabajo, y en particular las dificultades de empleo, ocasionan sobre las sociedades. Está claro que además de la paz, en términos sociales, la pobreza y la desigualdad son temas centrales de nuestras sociedades y la única forma real de combatirlos es con educación, trabajo decente (empleo de calidad) y protección social», señaló el secretario general de la Unión Obrera de la Construcción de la República Argentina (UOCRA), y Secretario de Relaciones Internacionales de la CGT, al referirse a los lineamientos de la agenda que se plantea para el 2018 luego de asumir el 1 de diciembre la presidencia argentina del Grupo Laboral 20 – L20.  «Los trabajadores organizados a través de la CSI constituimos el denominado L-20, integrado por representantes sindicales de los países miembros, y participamos con voz consultiva en todos los niveles en debate», como uno de los grupos de trabajo que participa dentro del G20 «que es un ámbito internacional que surgió en 1999 como un foro de coordinación económica y financiera internacional de las principales economías del mundo, donde se buscó representar equilibradamente los intereses de los países desarrollados del G-7 y los de los principales países en desarrollo. Como fruto de la crisis del 2008 y su impacto sobre el empleo y las condiciones de vida, fue cobrando creciente relevancia el tratamiento de cuestiones políticas y sociales de impacto global», ilustró Gerardo Martínez para explicar el ámbito donde se da el debate. Retomando la temática de la agenda 2018, el titular de la UOCRA advirtió que «el déficit de empleo y trabajo decente continúan siendo las secuelas de la crisis y no se van a reducir disminuyendo los derechos laborales», cuestión que los mismos organismos internacionales «descartan que ese camino  pueda actuar como generador de empleo en el mediano o largo plazo y vienen trabajando en coordinación para alertar sobre esta situación», señaló el dirigente.»La situación post crisis demuestra que el trabajo decente tiene una importancia central tanto desde el punto de vista productivo como social, por el impacto en los hogares y en la demanda como un freno al desempleo, la precariedad, la pobreza y el hambre», concluyó.