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Luego de las reuniones de análisis y posterior modificación del borrador original, la CGT dio su visto bueno al proyecto de reforma laboral que impulsa el Gobierno. Los integrantes del triunvirato integrado por Héctor Daer, Juan Carlos Schmid y Carlos Acuña manifestaron que “ahora queda en manos del Congreso”.

Por su parte algunos gremios alineados con el secretario gremial de la central obrera, Pablo Moyano, los que adscriben a la Corriente Federal de Trabajadores y la CTA, entre otras organizaciones, se movilizaron el 29 de noviembre frente al Congreso contra las tres reformas que el Ejecutivo impulsa. Esa madrugada, el Senado le dio media sanción a la Previsional, que ahora pasó a Diputados.

Entretanto, el Senado –bloque PJ- espera que la CGT “en conjunto” dé su apoyo a la Laboral para avanzar en su tratamiento, que ya no será este año.

La semana del 11 de diciembre está prevista una reunión de Consejo Directivo rito donde detallarán en particular los artículos de la reforma que cambiaron por la gestión de la central. «Queremos que quede bien claro cómo nuestra intervención modificó el proyecto original», explicaron.

«Nuestra tarea en el Congreso está terminada. Lo que quede por resolver es responsabilidad del Congreso», coincidieron Daer y Schmid. «El proyecto de ley está en el Senado. Tenía dos etapas, una era la discusión con el Poder Ejecutivo y si quedaban matices por resolver, estaba la etapa en el Senado», remarcaron.

«Todos los puntos que cuestionábamos se resolvieron a favor de los trabajadores. Lo que destacamos es que no hay un cambio sustancial en el derecho laboral colectivo e individual», expusieron.

Héctor Daer, que fue el vocero principal, explicó que después de dos semanas de conversaciones se pudo cerrar un acuerdo. «Nos sorprendió el proyecto, el cual cuestionamos severamente por poner en discusión temas que no habían sido tratados. Además, creíamos que había determinadas cosas que afectaban muchísimo los derechos laborales. Pero finalmente pudimos encontrar un camino que para nosotros deja en pie los derechos fundamentales de los trabajadores», dijo.

En ese aspecto admitió que se acordó esencialmente tres temas que para la central obrera venían siendo «la agenda fundamental». «Se pudo establecer un mecanismo para facilitar que alrededor de 900 mil trabajadores que están en relación de dependencia y no están formalizados tengan un camino para que sus empleadores los formalicen y tengan un reconocimiento de derechos individuales y aportes al sistema previsional desde el inicio de su relación laboral», enfatizó.

Explicó también que se pusieron de acuerdo con cuestiones como la tercerización. “Primero, no se rompió la solidaridad en caso de incumplimiento. Después se sumó un dato importante: nadie puede subcontratar sus tareas por debajo de los costos”. En este sentido, agregó: «Esto es establecer reglas no para los litigios sino para la comprobación y constatación de que la economía sea una economía en blanco».

LA PREVISIONAL

En lo que coincidió la CGT a pleno fue en las críticas a la reforma previsional. El malestar de la CGT tiene dos ejes: que la central no fuera convocada por el Gobierno para opinar sobre los cambios y la fórmula prevista para el ajuste trimestral de los haberes. «No vamos a aceptar ningún cálculo que atente contra el poder adquisitivo de las jubilaciones», afirmaron.

En ese orden, se desarrolló el 29 de noviembre una multitudinaria movilización al Congreso de la Nación, en rechazo a las tres reformas impulsadas por el Gobierno, bajo la consigna “No son reformas, es ajuste. ¡Basta!”.