La Confederación General del Trabajo de la República Argentina (CGT), junto a las CTA, rechazaron la propuesta salarial de la parte empresaria y denunciaron una puesta en escena del gobierno a través de un show que neutraliza el diálogo presencial que corresponde.
La CGTRA y las CTA Autónoma y la de los Trabajadores se retiraron de la reunión del Consejo del Salario Mínimo, Vital y Móvil (SMVM) realizada de manera virtual, tras rechazar la propuesta empresaria de aumentos del 1,8% para septiembre y del 1,7% mensual hasta abril de 2027. Las centrales sindicales reclamaron que el salario mínimo alcance los $911.202 de manera retroactiva a julio y llegue a $993.300 en diciembre, al tiempo que cuestionaron al Gobierno nacional por sostener una modalidad de discusión que, según denunciaron, impide un verdadero diálogo entre las partes.
La reunión del Consejo del Salario terminó sin acuerdo luego de que la representación sindical abandonara la convocatoria ante la enorme distancia existente entre la propuesta de las cámaras empresariales y las necesidades concretas de las trabajadoras y los trabajadores. La oferta patronal contemplaba incrementos que dejaban el salario mínimo en torno a los $400.000, frente a los $376.600 en los que actualmente permanece congelado.
Para la CGT y las CTA, la propuesta resulta absolutamente insuficiente frente al deterioro del poder adquisitivo y la creciente distancia entre el Salario Mínimo, Vital y Móvil y los ingresos necesarios para afrontar las necesidades básicas de una familia trabajadora.
En este marco, las centrales obreras cuestionaron especialmente que la discusión se haya desarrollado bajo una modalidad virtual.
Señalaron que una instancia de semejante trascendencia institucional requiere un ámbito presencial que permita el intercambio directo, la negociación efectiva y la búsqueda de consensos entre trabajadores, empleadores y Estado.
La CGT sostuvo que “sin diálogo real no hay acuerdo posible” y advirtió que el salario no puede transformarse en un ingreso de pobreza. En ese sentido, reclamó una discusión seria que contemple la realidad de quienes viven de su trabajo y que permita recuperar el carácter dignificador que debe tener el salario.
Las centrales sindicales remarcaron que la modalidad virtual puede resultar útil para cuestiones de trámite, pero consideraron que es insuficiente cuando están en juego los ingresos de millones de trabajadores. Por eso, reclamaron que las Comisiones de Empleo, Productividad, Formación Profesional y Salario, que integran el Consejo del SMVM, se reúnan de manera presencial.
La CGT recordó además que viene reclamando desde hace años la recuperación del poder adquisitivo del salario mínimo y que esta situación también fue planteada ante la Organización Internacional del Trabajo (OIT) durante la 114.ª Conferencia Internacional del Trabajo. Según señaló la central, la propia OIT instó al Gobierno argentino a adoptar medidas destinadas a garantizar un diálogo social efectivo.
En ese sentido, la CGT planteó que el diálogo social tripartito entre trabajadores, empleadores y Estado no puede reducirse al cumplimiento formal de una convocatoria. Debe existir una verdadera instancia de intercambio, negociación y búsqueda de acuerdos, incluso teniendo en cuenta la lógica tensión de intereses que caracteriza a la representación sindical y empresaria.
Otro de los cuestionamientos formulados por la central estuvo dirigido a la ausencia del titular de la Secretaría de Trabajo en la convocatoria. Para la CGT, ese hecho demuestra la escasa relevancia que el Gobierno nacional le asigna a una herramienta institucional fundamental para discutir las condiciones de vida de millones de trabajadores.
“Un gesto vale más que mil palabras”, sostuvo la central sindical al referirse a la ausencia del funcionario responsable del área laboral.
Frente a este escenario, la CGT afirmó que no está dispuesta a convalidar lo que definió como una “puesta en escena del Gobierno”, al considerar que la convocatoria se alejó de la realidad del mundo de la producción y el trabajo y no garantizó las condiciones necesarias para un diálogo constructivo.
Las organizaciones sindicales remarcaron, sin embargo, que retirarse de esta reunión no significa renunciar al diálogo. Por el contrario, insistieron en la necesidad de construir una instancia verdadera de negociación, con voluntad política, propuestas concretas y respuestas acordes con las necesidades de las trabajadoras y los trabajadores.
En este sentido, reclamaron que el salario mínimo alcance $911.202 retroactivo a julio y $993.300 en diciembre, valores que, según expresaron, buscan evitar que el SMVM quede definitivamente consolidado como un ingreso de pobreza.
“Los salarios en Argentina deben reconocer el esfuerzo, la dignidad y el aporte de las y los trabajadores a la generación de riqueza”, sostuvo la CGT, al tiempo que reclamó una equitativa puja distributiva.
La central sindical también planteó la necesidad de avanzar hacia un nuevo contrato social que permita construir una Argentina con producción, desarrollo y trabajo, apelando a la sensatez y al sentido común como condiciones indispensables para recuperar el diálogo social.
Finalmente, la CGT cuestionó un modelo económico que, según denunció, coloca la generación de renta por encima de las personas y del valor social del trabajo. Frente a ello, reivindicó el principio de justicia social y sostuvo que la economía debe tener al ser humano en el centro de sus objetivos.
La definición del nuevo Salario Mínimo, Vital y Móvil quedó así en manos del Gobierno nacional, que anticipó que establecerá el nuevo monto mediante un decreto ante la falta de acuerdo entre las partes. Para las centrales sindicales, esa situación es consecuencia directa de una convocatoria que no permitió el diálogo presencial y de una propuesta empresaria que, lejos de responder a la realidad económica de los trabajadores, profundiza la pérdida de poder adquisitivo.
La CGT ya había advertido el 21 de agosto que “el salario mínimo no se discute por pantalla”, cuando presentó formalmente ante la Secretaría de Trabajo el pedido para que la reunión de la Comisión del Salario Mínimo y la sesión plenaria del Consejo previstas para el 28 de agosto fueran presenciales.
En aquel planteo, la central había señalado que el deterioro sostenido de los ingresos, la pérdida de puestos registrados y el avance de la precarización laboral exigían un ámbito de discusión capaz de garantizar el intercambio directo entre las partes.
El fracaso de la reunión terminó confirmando, para la CGT y las CTA, que la discusión sobre el salario mínimo no puede limitarse a una formalidad administrativa: debe convertirse en una instancia efectiva para defender el poder adquisitivo, la dignidad del trabajo y una distribución más justa de la riqueza.













