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La CGT marchó contra el INDUSTRICIDIO bajo la consigna: Las Malvinas son argentinas, la industria nacional también

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Bajo esa consigna, el Movimiento Obrero Organizado se movilizó el jueves 8 de octubre al ex Ministerio de Industria contra el modelo económico del Gobierno de Javier Milei y Luis Caputo, que golpea la producción, asfixia a las pequeñas y medianas empresas, desploma el consumo y destruye fábricas y puestos de trabajo. La CGT denunció que el Fondo Monetario Internacional marca el rumbo de una política que profundiza la recesión y deteriora los ingresos.

El secretario general del Sindicato del Seguro e integrante del triunvirato de la CGT, Jorge Sola, afirmó: “Queremos ser actores principales en armar una Argentina que nos dé cobijo. Esta Argentina fue capaz de tener industria, de tener producción, de tener desarrollo y justicia social”. Cristian Jerónimo, conductor del SEIVARA y también integrante del triunvirato, advirtió: “No podemos permitir que nos vengan a transformar en un país primarizado, que se vengan a llevar nuestros recursos y en nuestra Patria no quede nada”.

La movilización convocada por la CGT reunió a organizaciones sindicales de las ramas productivas, los servicios, el comercio y el sector estatal. Junto a Sola y Jerónimo encabezó la marcha el tercer integrante del triunvirato, Octavio Argüello, secretario general de Camioneros. También participaron Gerardo Martínez, secretario de Relaciones Internacionales de la CGT y titular de la UOCRA, Héctor Daer, secretario de Interior CGT, y Hugo Benítez, secretario de Previsión Social de la central y dirigente de la AOTRA Textiles.

A su vez estuvieron presentes: Juan Carlos Schmid, secretario de Política de Empleo CGT y titular de la CATT y FEMPINRA; Daniel Mallotti, de SUPARA; Mariano Vilar, de SICONARA; Juan Pablo Brey, secretario de Deportes CGT y SG de Aeronavegantes; Graciela Aleñá, de Viales Nacionales; Roberto Coria, de Guincheros; y Mario Preiss, del sindicato del Caucho, Natalia Sánchez Jáuregui de la UATRE, Pablo Flores de la MDN AEFIP. Además de dirigentes de los gremios del transporte terrestre, marítimo y portuario, el comercio exterior y otras actividades vinculadas al proceso productivo nacional.

Entre las personalidades que asistieron a la marcha convocada por la Central Obrera se destacó la imprevista presencia del ex presidente de la Nación Eduardo Duhalde, quien reiteró lo que viene sosteniendo en distintas entrevistas en los medios de comunicación: «No hay Argentina posible sin industria nacional».

En su comunicado, la CGT describió un modelo político, económico y social monitoreado por el FMI y orientado a intereses que, sostuvo, no son los del país. Señaló que ese rumbo está destruyendo el sistema productivo nacional, en especial a las PyMEs, principal sostén del empleo. Además del aumento de la desocupación y el deterioro de los ingresos y las condiciones laborales, enumeró la caída del consumo interno y de la inversión, la falta de financiamiento, la alta presión impositiva y los costos desmedidos de los servicios públicos.

La central advirtió que las consecuencias ya se expresan en una situación social angustiante, con más pobreza y marginalidad. Mencionó hogares con graves carencias alimentarias y un endeudamiento familiar descontrolado que genera preocupación por la salud mental; jubiladas y jubilados que no pueden comprar sus medicamentos, y personas con discapacidad sin atención. También alertó sobre el desfinanciamiento de la salud, la educación, la investigación científica, la obra pública, la infraestructura vial y el transporte, y sostuvo que el deterioro de la calidad de vida pone en riesgo la paz y la convivencia.

La CGT señaló que el achicamiento de la producción no solo provoca quebrantos empresariales: también agrava las dificultades en la cadena de pagos y debilita los entramados productivos regionales. Aclaró que defender la industria nacional no significa proponer una economía cerrada, sino promover una apertura comercial inteligente, acorde con los recursos y las posibilidades del país. “Ningún país se desarrolla sin industria”, planteó.

El documento sostuvo que en el programa económico vigente no hay dos velocidades, sino “dos economías”: una concentrada en pocos sectores que capturan la mayor parte de la renta y otra, la de la microeconomía popular, que atraviesan cotidianamente las mayorías. En esta última, advirtió la central, “la plata no alcanza” y la situación de las y los trabajadores ocupados, subocupados, precarizados y desocupados es cada vez peor.

La central obrera también afirmó que el Gobierno ha demostrado que las argentinas y los argentinos no son su prioridad y cuestionó su falta de diálogo institucional. Frente a las propuestas del “sálvese quien pueda”, convocó a organizarse allí donde todavía no hay organización y a construir alternativas consistentes, participativas y capaces de contener a quienes no quieren convalidar un país para unos pocos.

Como respuesta, reivindicó la dignidad del trabajo como una experiencia solidaria de intercambio y colaboración, una construcción colectiva en favor del bien común y del desarrollo personal y familiar, dentro de una comunidad integrada. El comunicado concluyó con la consigna que acompañó la movilización: “No hay libertad sin justicia social”.