El movimiento obrero organizado despidió con profundo dolor al compañero Lucio Garzón Maceda, prestigioso abogado laboralista cordobés, histórico asesor legal de la CGT y figura fundamental en la construcción y defensa del movimiento obrero argentino, quien falleció el lunes 17 de agosto de 2026 a los 95 años, en su vivienda de Villa Allende. Por expresa voluntad del letrado de los trabajadores, sus restos no serán velados.
Garzón Maceda dejó una trayectoria de más de siete décadas estrechamente vinculada con la vida sindical argentina, durante las cuales puso su conocimiento jurídico, su compromiso y su lealtad política al servicio de la Confederación General del Trabajo (CGT) y de distintas organizaciones del mundo del trabajo.
Su nombre quedó especialmente ligado a uno de los acontecimientos más trascendentes de la historia argentina: el Cordobazo de 1969. Participó en la organización de aquella histórica movilización obrera y estudiantil y tuvo un papel fundamental como arquitecto político y legal de la gesta popular, articulando junto a Elpidio Torres, Agustín Tosco e Hipólito Atilio López el sustento estratégico de aquella jornada que marcó para siempre la historia del movimiento obrero y estudiantil.
A lo largo de su extensa trayectoria profesional, Garzón Maceda nunca concibió el Derecho como una mera abstracción técnica, sino como una herramienta al servicio de la emancipación popular y la justicia social. Desde esa perspectiva, ejerció durante décadas como un reconocido asesor legal de la CGT y de organizaciones sindicales hermanas.
Su aporte fue decisivo en la construcción del andamiaje jurídico destinado a proteger las Convenciones Colectivas de Trabajo y defender el Modelo Sindical Argentino, herramientas imprescindibles que hoy la política del actual gobierno libertario avasallan y ponen en riesgo extremo. Es con esa firme convicción y la grandeza de su obra que se fue convirtiendo a lo largo de su recorrido profesional y militante desde su profesión, en una referencia ineludible para dirigentes gremiales y organizaciones de trabajadores.
Su prestigio trascendió las fronteras del ámbito sindical argentino. Fue consultor de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y llevó ante ese organismo la voz y las posiciones del sindicalismo argentino, aportando su experiencia y conocimiento sobre el mundo laboral.
También tuvo una destacada participación en la defensa de los Derechos Humanos y de los perseguidos políticos durante la última dictadura militar, sosteniendo con firmeza sus convicciones en tiempos de persecución y represión.
Esa trayectoria lo convirtió en una figura clave de la historia del sindicalismo argentino y en una fuente permanente de consulta para distintos gobiernos y organizaciones gremiales, que encontraron en su experiencia y conocimiento una referencia para abordar las cuestiones laborales y sindicales.
Desde las organizaciones del mundo del trabajo se destacó especialmente su condición de compañero leal, además de reconocer al profesional brillante que durante décadas acompañó las luchas y conquistas de las trabajadoras y los trabajadores.
“Lucio no concibió jamás el Derecho como una abstracción técnica”, señalaron al recordar su trayectoria, sino como una herramienta ineludible para defender los derechos de quienes trabajan y sostener los principios de justicia social que históricamente identificaron al movimiento obrero organizado.
Su legado queda ligado a las principales luchas del sindicalismo argentino y a la defensa de derechos conquistados por generaciones de trabajadores. Su aporte jurídico y político acompañó momentos decisivos de la historia nacional y sindical.
Desde el movimiento obrero organizado despidieron así a un hombre cuya vida profesional estuvo indisolublemente vinculada con la defensa de las organizaciones sindicales, las Convenciones Colectivas de Trabajo, los derechos laborales y el modelo sindical argentino.
Con su fallecimiento, el movimiento obrero pierde a un referente histórico, a un abogado laboralista de enorme prestigio y, fundamentalmente, a un compañero que hizo de su profesión una herramienta de defensa de los trabajadores.
Las organizaciones sindicales expresaron su más sincero pésame y acompañaron en el dolor a sus familiares, amigos, compañeros y compañeras ante esta irreparable pérdida.
Lucio Garzón Maceda (1930-2026) deja una huella profunda en la historia del sindicalismo argentino. Su nombre permanecerá ligado a las luchas obreras, a la defensa de los derechos humanos y a cada conquista de los trabajadores que ayudó a proteger desde el Derecho y desde su compromiso militante.
Hasta siempre, compañero Lucio Garzón Maceda. QEPD.













