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TURF NACIONAL: APHARA, «una década al grito de ¡Miguel Quiroga Viejo Nomás!

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Comunicado de la Comisión Directiva de APHARA – Asociación del Personal de Hipódromos, Agencias, Apuestas y Afines de la R.A. – 6 de Abril de 2026

UNA DÉCADA AL GRITO DE ¡MIGUEL QUIROGA VIEJO NOMÁS!

Los aniversarios movilizan y activan la memoria, traen al presente la lucha por las causas nobles, aquellas que alcanzan las conquistas ilustres o impiden que la injusticia alcance su cometido. Es entonces que aparecen, resurgen en ese ejercicio de la memoria aquellos luchadores que asumieron el compromiso de ponerse al frente de la lucha y que, incluso sin pretenderlo, lo perpetúan en la historia de una causa levantando las banderas de la justicia social, de la defensa de sus compañeros y compañeras, de la defensa de las fuentes y puestos de trabajo, de los principios sociales de Perón y Evita, y tantas otras cuestiones sociales que le ponen su nombre al legado de esas conquistas.

Los años pasan, pero no se borran de la memoria los modelos a seguir. Esto es así porque la grandeza de quien levantó esas banderas y ganó la lucha plasmada en trabajo digno y derechos conquistados, sostenidos pese a todo, se mantienen intactos con nombre y apellido. En este caso, al grito de ¡Miguel Ángel Quiroga Viejo Nomás!. No hay otra forma de vitorearlo al otrora secretario general y líder histórico de las y los Trabajadores y Trabajadoras del Turf, de la APHARA, gremio de las y los Trabajadores de la Gremial Hípica Nacional Argentina, quien este 6 de abril cumple 10 años de haber partido, pero que, desde la Memoria, acompaña la lucha que no cesa y que no se abandona.

Una lucha en defensa de la actividad que por estos días acompaña a los actores sociales de la Hípica Nacional, a los dirigentes de la APHARA que conduce su discípulo Diego Miguel Quiroga, secundado desde la Adjunta por Facundo Quiroga, a las delegadas y delegados, trabajadores y trabajadoras del Turf, a todas y todos que le hacemos frente a las duras y crueles circunstancias del presente. Circunstancias que -salvando las diferencias- debió enfrentar Miguel Quiroga desde la Secretaría General, la Gremial -en su comienzo- y la Adjunta -en última instancia- durante casi cinco décadas, haciendo posible al frente de la conducción que los Hipódromos de Palermo como el de San Isidro no desaparecieran, y junto a ellos la actividad en sí misma.

En el Hipódromo de Palermo, con el impulso que dio lugar a la resolución del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires que permitió instalar las máquinas de resolución rápida o Slots que acompañó y acompaña la actividad que es la razón de su implementación. Y en el Hipódromo de San Isidro, con la justa sanción del Gobierno de la Provincia de Buenos Aires de la Ley del Fondo de Reparación Histórica bonaerense que debe ser respetado. Por este camino y estas conquistas -sumadas a tantas otras- Miguel Quiroga logró no solo mantener las fuentes de trabajo y la dignidad de las y los trabajadores de la actividad, sino además poner en lo más alto el prestigio del Industria del Turf en el orden nacional, como así también su estatus a nivel internacional.

Hace una década atrás, cuando Miguel se fue físicamente, ante su partida supimos expresar que «justo cuando el movimiento obrero necesita más que nunca de dirigentes de su estirpe y sus quilates, Miguel se fue. Para seguir adelante, siempre tendremos presente su firmeza y convicción para defender la causa del trabajador, su sonrisa cómplice en el momento justo, esa mano de cal y la otra de arena, esa cintura política envidiable que encaminaba el conflicto más complicado en beneficio del laburante. Ya lo estamos extrañando, una lástima, se nos fue un peronista fuera de serie». Y recordamos sus palabras cuando señaló aquel 16 de septiembre de 2010 que «lo fundamental es que el dirigente gremial sea un trabajador más, así sea el secretario gremial, el secretario general o el dirigente que sea, porque el gremio es de todos, lo tenemos que compartir de la misma manera y unir fuerzas en pos de los derechos y principios del conjunto, de todos los trabajadores”, sostuvo.

Una mirada que a principios de los ’90 se plasmaba en los hechos, cuando siendo secretario gremial del sindicato estaba instalado en medio de los boxes del Hipódromo de Palermo -por entonces cerca de la salida de Olleros-, en lo que él llamaba el anexo de «la gremial», para estar en un momento clave de impulso de la organización sindical al lado de las y los trabajadores del Turf, ocupándose de los problemas y necesidades de la gente, siempre rodeado del afecto de sus pares, las y los trabajadores, simplemente porque era eso, un trabajador más, como bien reivindicó desde el principio y hasta el último día de su vida.