El Consejo Directivo de la Confederación General del Trabajo de la República Argentina (CGTRA) encabezado por el Triunvirato conductor integrado por Jorge Sola (SEGUROS), Cristián Jerónimo (SEIVARA) y Octavio Argüello (CAMIONEROS), destacó en el marco de la jornada de PARO NACIONAL del 19 de febrero un alto acatamiento del 90% a lo largo y ancho del país, a la medida de fuerza en rechazo a la Reforma Laboral que finalmente terminó aprobada por Diputados en la madrugada del viernes 20 de febrero.
Proyecto de Ley de «Modernización Laboral» que vuelve así al Senado para cerrar los últimos detalles con el gobierno celebrando la quita de derechos y demás a las y los trabajadores, e incluso a los jubilados con la creación del Fondo de Asistencia Laboral (FAL) que desfinancia el Sistema Previsional para pasar a cubrir las indemnizaciones por despidos «oxigenando» las arcas de la patronal.
En conferencia de prensa en el histórico Salón Felipe Vallese de la CGT afirmaron que «el PARO fue claro en su pronunciamiento: existe un amplio rechazo a una ley de flexibilización laboral que consideramos regresiva y perjudicial para la clase trabajadora argentina. No es una consigna aislada. Es una posición firme frente a cualquier intento de retroceder en derechos conquistados. Seguimos defendiendo el trabajo, la industria nacional y la negociación colectiva. El PARO GENERAL detuvo más del 90% de la actividad y cargó así contra la reforma laboral», evaluaron. «Cuesta llamar ‘modernización’ a lo que retrocede 100 años. Nunca es modernizar algo si volvemos para atrás en lo que conseguimos», sentenciaron en la previa a que en Diputados se perpetrara el robo a los trabajadores.
La Central Obrera llevó a cabo la convocatoria a los medios de prensa en el contexto de la medida de fuerza en rechazo al avance del Gobierno, con las cámaras alta y baja bien aceitadas de cara a propósito. Con legisladores, diputados y fundamentalmente gobernadores mandantes que cumplieron al pie de la letra lo acordado con el Ejecutivo, ordenando el quórum, aprobando sin consideración alguna lo que sea con graves consecuencias para con el pueblo trabajador. E incluso gambeteando el debate por capitulo, evitando el punto por punto y no aceptando ningún tipo de sugerencia a cambio alguno. Así es como aprobaron por atropellada pasada la 1 de la mañana del 20 de febrero en general y por capítulos la «Degradación Laboral» impulsada por el Gobierno nacional.
Al abrir la conferencia, Jorge Sola apuntó al escenario provocado por el Gobierno tras más de dos años de haber asumido a partir de sus políticas económicas. «Todos los días, en Argentina y en los últimos dos años, 400 trabajadores pierden su puesto de trabajo formal. Nos solidarizamos con las empresas que perdieron sus labores, especialmente con los compañeros de FATE, las 21.000 pymes que dejaron de existir y los 300.000 puestos de trabajo que pasaron a la informalidad o la desocupación», enfatizó el sindicalista del Seguro.
En esa línea, Sola se refirió al nivel de alto cumplimiento a la convocatoria de la central con la medida de fuerza: «Esta huelga ha sido de enorme acatamiento. Más del 90% de la actividad fue detenida. Fuimos consecuentes y responsables en mantener la paz social ante la protesta, la negación al diálogo y al reclamo que hicimos, no sólo por la pérdida de puestos de trabajo, de poder adquisitivo y las prestaciones de salud, sino el rompimiento del tejido social productivo».
U$S 6 MIL MILLONES: DEL SECTOR TRABAJO AL FINANCIERO
Agregó que, «estamos parando por el proyecto de Reforma Laboral. Me cuesta llamar ‘modernización’ a lo que retrocede 100 años. Nunca es modernizar algo si volvemos para atrás en lo que conseguimos. La búsqueda es la transferencia de recursos económicos de trabajadores hacia el sector empleador», enfatizó. Y observo: «En algunas imágenes vi lo que se pierde por un día de paro y habría que contrastar que en este proyecto de ley pretenden bajar los aportes y contribuciones patronales, que implican 3 mil millones de dólares. El proyecto también implica sacar el sistema de previsión jubilatorio de Argentina otros 3 mil millones de dólares. Son 6 mil millones de dólares anuales que pasarán del salario diferido de los trabajadores hacia el sector financiero», remarcó.
Lanzó además una advertencia hacia los diputados, en el marco de la discusión del proyecto en el recinto -que luego se comprobaría que poco les importa sus actos en contra de los trabajadores-: «Los que tienen la responsabilidad de darle sanción definitiva a este proyecto que retrocede en los derechos de los trabajadores, representan no sólo sus intereses, sus provincias, sus gobernadores y sus sectores políticos, sino principalmente a los que le dieron la responsabilidad con el voto, que son los trabajadores»., afirmó.
Y les advirtió: «Los que están tratando el proyecto merecen mirarse a sí mismos y después a los que representan. Llevaremos adelante nuestra responsabilidad, que es llevar el reclamo y la protesta gremial a donde corresponde: la calle. Exigimos al sector político que tenga la responsabilidad de saber que esta Argentina se hace con la dignidad del trabajador y la justicia social que defendemos», finalizó Jorge Sola.
EL GOBIERNO JAMÁS TUVO VOLUNTAD DE DIÁLOGO
A su turno, Cristian Jerónimo puso el foque en la reacción de la comunidad en todo el país. «Hoy, la sociedad le dio el mensaje al Gobierno diciéndole que está cansada de estas políticas que oprime los derechos, que lleva a la pobreza y que no da esperanza. Tenemos que construir una fortaleza y una unidad que nos llevará a ganar esta pelea contra este Gobierno que quiere quitar derechos a los trabajadores organizados y debilitar a las instituciones».
«Llegó la hora de exponer a los que llegan a los cargos en las provincias y lugares legislativos y cuando tienen que defender los intereses del pueblo, le dan la espalda. No podemos permitirlo más. Las cosas están muy difíciles y mal. Basta de ajustar sobre los trabajadores, hay que pensar en cómo generar políticas de Estado que beneficien realmente al pueblo argentino. La economía está en una recesión profunda y la situación es crítica», acentuó.
El cosecretario general de la CGT reiteró que el proyecto de ley de reforma laboral que se debate en el Congreso «tiene una redacción maliciosa, con una carga ideológica, redactado por un abogado de las grandes empresas. Nada de lo que propuso Gerardo Martínez en el Consejo de Mayo fue escuchado, ese consejo fue una mentira. El Gobierno jamás tuvo voluntad de diálogo», concluyó.












