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FEMPINRA y CATT junto a la CGT contra el endeudamiento y la usura que golpean a las y los trabajadores

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La Federación Marítima Portuaria y de la Industria Naval (FEMPINRA) y la Confederación Argentina de Trabajadores del Transporte (CATT), ambas conducidas por Juan Carlos Schmid, movilizaron junto a sus gremios adheridos en rechazo al endeudamiento y la usura que afectan a las y los trabajadores, y reclamaron políticas concretas para recuperar los ingresos, impulsar la producción y defender el empleo.

Las organizaciones participaron de la movilización convocada por la Confederación General del Trabajo de la República Argentina (CGTRA), que culminó frente al Ministerio de Economía de la Nación con la entrega de un documento en el que la Central Obrera planteó al Gobierno la necesidad de adoptar medidas urgentes frente al creciente endeudamiento de las familias trabajadoras y de las pequeñas y medianas empresas.

Entre los principales reclamos formulados se encuentran la regulación de las tasas de interés, la atención urgente de la situación de endeudamiento que atraviesan las PyMEs y la puesta en marcha de un programa de refinanciación de deudas que contemple la evolución de los ingresos de trabajadores y empresas.

En este marco, la FEMPINRA y la CATT advirtieron que “la salida no puede ser más ajuste y más deuda”, al tiempo que remarcaron la necesidad de construir una economía al servicio de la producción, el trabajo y el pueblo argentino.

La movilización expresó así una preocupación que atraviesa de manera directa a los trabajadores representados por ambas organizaciones: el deterioro de los ingresos, la pérdida de poder adquisitivo y el aumento del costo del financiamiento están afectando la capacidad de las familias para afrontar sus gastos cotidianos, mientras que las empresas enfrentan crecientes dificultades para sostener sus niveles de actividad.

El planteo sindical se produjo en una jornada de protesta que reunió a distintas organizaciones del movimiento obrero y social.

El documento presentado ante el Ministerio de Economía fue elaborado en el marco de una acción conjunta de la CGTRA, la CTA de los Trabajadores, la CTA Autónoma y la UTEP, que coincidieron en advertir sobre las consecuencias sociales y productivas de una economía marcada por el endeudamiento.

Desde la FEMPINRA y la CATT remarcaron que el problema no puede ser reducido a una cuestión individual de quienes recurren al crédito para poder afrontar sus necesidades. Por el contrario, sostuvieron que “el endeudamiento de las familias trabajadoras y de las PyMEs no es un problema privado”, sino una consecuencia directa de una política económica que deteriora los ingresos y debilita el mercado interno.

La situación adquiere especial relevancia para los trabajadores y trabajadoras que desarrollan sus tareas en actividades estratégicas para el funcionamiento de la economía nacional.

Para ambas entidades, la crisis del consumo tiene una relación directa con el deterioro de las condiciones de producción. Cuando los salarios pierden capacidad de compra, las familias reducen sus consumos y deben recurrir al endeudamiento para sostener gastos esenciales. Al mismo tiempo, las empresas enfrentan una caída de la demanda y mayores dificultades para financiar su capital de trabajo.

En ese sentido, señalaron que “mientras las tasas de interés se vuelven impagables, miles de familias se endeudan para llegar a fin de mes y las pequeñas y medianas empresas comprometen su capital de trabajo para poder sostenerse”.

La advertencia sindical apunta a una de las principales consecuencias del actual escenario económico: el crédito, en lugar de funcionar como una herramienta para promover el consumo y la inversión, puede transformarse en un mecanismo de supervivencia cuando los ingresos resultan insuficientes.

Por eso, FEMPINRA y CATT respaldaron el reclamo de una política de refinanciación que permita aliviar el peso de las obligaciones financieras de las familias y de las PyMEs. La propuesta contempla la necesidad de adecuar las condiciones de pago a la evolución real de los ingresos, evitando que las cuotas y los intereses terminen absorbiendo una parte cada vez mayor de los salarios.

Los sindicatos también pusieron el foco en las pequeñas y medianas empresas, consideradas un componente fundamental de la estructura productiva y del empleo. El endeudamiento de este sector compromete el capital de trabajo y puede poner en riesgo la continuidad de actividades y, con ellas, numerosos puestos laborales.

Desde la perspectiva de las organizaciones del transporte, marítimas, portuarias y navales, el problema financiero no puede separarse de la necesidad de fortalecer la producción nacional. La actividad económica requiere trabajadores con capacidad de consumo y empresas con condiciones para producir, invertir y sostener el empleo.

En esa línea, FEMPINRA y CATT sostuvieron que “no hay recuperación económica posible si los trabajadores no pueden consumir, si las empresas no pueden vender y si producir deja de ser rentable”.

La frase resume el planteo que los gremios llevaron a la movilización: la recuperación no puede construirse únicamente a partir de variables financieras o del equilibrio de las cuentas públicas, sino que debe contemplar las condiciones concretas de vida de las familias y el funcionamiento de la economía real.

La defensa del salario aparece así estrechamente vinculada con la defensa de la producción y el empleo. Para los sindicatos, recuperar el poder adquisitivo significa también recomponer el consumo interno, generar demanda para las empresas y contribuir a sostener los puestos de trabajo.

La jornada frente al Ministerio de Economía constituyó, en ese sentido, una nueva expresión de la unidad del movimiento obrero frente a un escenario que las organizaciones califican como preocupante. La FEMPINRA y la CATT participaron activamente junto a sus gremios adheridos para hacer visible el rechazo al endeudamiento y reclamar una respuesta estatal frente al avance de la morosidad y las tasas de interés.

Ambas entidades insistieron en que las familias trabajadoras no pueden ser las únicas que absorban el costo de una crisis económica. También plantearon que las PyMEs necesitan herramientas para sostener su actividad y que el Estado debe intervenir para evitar que el endeudamiento se convierta en un obstáculo permanente para la producción y el empleo.

El documento entregado por la CGTRA sintetizó esos reclamos al exigir regulación de las tasas de interés, atención urgente al endeudamiento de las PyMEs y un programa de refinanciación de deudas acorde con la evolución de los ingresos.

Para la FEMPINRA y la CATT, se trata de medidas necesarias para comenzar a revertir un círculo que consideran negativo: salarios que pierden poder de compra, familias que se endeudan para sostener sus necesidades, empresas que pierden capacidad de venta y producción, y puestos de trabajo que quedan expuestos.

Por eso, las organizaciones conducidas por Juan Carlos Schmid reafirmaron durante la movilización que el objetivo debe ser avanzar hacia “una economía al servicio de la producción, el trabajo y el pueblo argentino”.

La protesta dejó así planteada una definición política y sindical: frente a una realidad marcada por el endeudamiento y la usura, la salida debe pasar por recuperar los ingresos, proteger el trabajo, fortalecer el consumo y garantizar condiciones para que la producción nacional vuelva a ocupar un lugar central.

Con sus gremios adheridos, FEMPINRA y CATT volvieron a expresar en las calles que el endeudamiento de trabajadores y PyMEs no puede ser considerado un asunto exclusivamente privado, porque sus consecuencias impactan directamente sobre el consumo, la producción y el empleo.

La conclusión de ambas organizaciones fue contundente: no existe recuperación económica sustentable si los trabajadores no pueden consumir, las empresas no pueden vender y producir deja de ser rentable. Por eso, reclamaron políticas que permitan romper el círculo del ajuste, la deuda y la pérdida de poder adquisitivo y avanzar hacia una economía que priorice el trabajo y la producción nacional.