En medio del debate sobre la reducción del Estado, el futuro de la Aduana vuelve al centro de la discusión. En un contexto internacional cruzado por conflictos bélicos y tensiones geopolíticas, su rol excede lo administrativo: también está ligado a la defensa económica y a la seguridad nacional.
El Sindicato Único del Personal Aduanero de la República Argentina (SUPARA), que conduce Daniel Mallotti, advirtió que la discusión no debe centrarse únicamente en el tamaño del organismo, sino en la capacidad operativa que el país necesita para proteger sus fronteras y combatir los delitos transnacionales.
Las recientes declaraciones del ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, reabrieron el debate sobre el futuro de la Aduana argentina, en el marco de las políticas de simplificación de controles y reducción de estructuras estatales impulsadas por el Gobierno nacional.
Sin embargo, distintos sectores vinculados al comercio exterior, la seguridad y el sistema aduanero plantearon que la discusión no puede limitarse a una mirada administrativa o presupuestaria. En un escenario internacional marcado por conflictos bélicos y tensiones geopolíticas, el control de las fronteras y del comercio exterior adquiere una dimensión estratégica para la defensa económica y la seguridad nacional.
En este contexto, el Sindicato Único del Personal Aduanero de la República Argentina (SUPARA) difundió un documento en el que analiza el rol clave de este organismo en el nuevo escenario mundial y advierte sobre los riesgos de debilitar sus capacidades operativas.
DOCUMENTO COMPLETO DEL SUPARA:
EL ROL CLAVE DE LA ADUANA EN EL NUEVO MAPA GEOPOLITICO DEL GOBIERNO
Ajuste en la Aduana y seguridad en las fronteras: el debate que reabre el contexto internacional
Por estos días, las declaraciones del Ministro de Desregulación y Transformación del Estado, volvieron a colocar en el centro del debate el futuro de un organismo clave del Estado: la Aduana Argentina. El funcionario impulsa un proceso de reducción como parte de la política de desregulación y achicamiento estatal promovida desde el ejecutivo.
Sin embargo, el debate sobre la Aduana excede el plano estrictamente económico o administrativo: toca un punto sensible vinculado a la seguridad nacional y al contexto geopolítico internacional en un mundo atravesado por conflictos bélicos.
GEOPOLÍTICA Y ALINEAMIENTOS
El actual posicionamiento internacional de la Argentina también forma parte del análisis. El gobierno ha manifestado una fuerte alineación política con Estados Unidos e Israel, lo que ha generado tensiones diplomáticas con algunos países de Medio Oriente, entre ellos Irán, que ha incluido a la Argentina dentro del listado de los países enemigos por su cercanía y afinidad con estos países.
UN PAÍS CON ANTECEDENTES SENSIBLES
Esta situación cobra una dimensión aún más profunda en la Argentina, un país que sufrió dos de los atentados terroristas más graves de América Latina donde la justicia Argentina, vinculó a estructuras internacionales ligadas al Estado de Irán como responsables de los mismos.
En 1992, con el ataque contra la Embajada de Israel en Buenos Aires que dejó 29 muertos y más de 200 heridos, y dos años después, con el atentado contra la AMIA que provocó 85 víctimas fatales y centenares de heridos.
Estos crímenes forman parte de la memoria colectiva del país y refuerzan la necesidad de analizar con responsabilidad cualquier decisión que pueda afectar las capacidades de control del estado.
LA ADUANA EN EL TABLERO GLOBAL Y EL RIESGO DE SIMPLIFICAR UN DEBATE COMPLEJO
El achicamiento de la Aduana choca con la realidad del mundo. El riesgo de simplificar procedimientos y estructuras profundizan el debilitamiento de las capacidades institucionales de un organismo cuyos especialistas en relaciones internacionales señalan que el control del comercio exterior y de las fronteras adquiere un valor estratégico.
Las aduanas no solo verifican cargas comerciales: también participan en sistemas internacionales de prevención de contrabando, narcotráfico, financiamiento ilícito y tráfico de armas y de materiales sensibles.
Sectores vinculados al comercio exterior, a la seguridad y al propio sistema aduanero advierten que la discusión no puede limitarse al tamaño de la Aduana. La pregunta de fondo es cuál debe ser el nivel de capacidad operativa que un país necesita para proteger sus fronteras en un contexto global cada vez más inestable. Por consiguiente, la pregunta no debe ser cuánto cuesta sostener esas estructuras, sino el costo por debilitarlas.
En tiempos de convulsión internacional, atravesada por conflictos bélicos y comerciales el rol de la Aduana Argentina cobra mayor significancia, ya que no es sólo un organismo administrativo, es un organismo central en la defensa económica y estratégica de nuestro país y un actor indispensable en la seguridad nacional y la lucha contra los delitos transnacionales.
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