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PAPELEROS: Inició Plan de Lucha en Fabricación Celulosa y Papel

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La FOEIPCyQ por «salarios dignos, no índices que ignoran el costo de la canasta básica». Quite de colaboración 26 al 29 ENE y PARO GENERAL 3 FEB en la Rama Fabricación de Celulosa y Papel.

Convocando a cada trabajador de la Rama Fabricación de Celulosa y Papel «a sumarse a la lucha», porque «los papeleros queremos salarios dignos, no índices que ignoran el costa de la canasta básica», la Conducción Nacional de la Federación de Obreros y Empleados de la Industria del Papel, Cartón y Químicos (FOEIPCyQ), «en concordancia con las facultades otorgadas por los cuerpos orgánicos federativos, ha resuelto, con alcance a todos los establecimientos» de dicha rama: «Continuar las asambleas en puertas de fábrica, que inició el mes de diciembre el Consejo Ejecutivo, encabezado por su secretario general José Ramón Luque. El quite de colaboración entre los días 26 y 29 de enero de 2021. Un Paro General de actividades por el término de 24 horas el día 3 de febrero de 2021».

A través de una solicitada difundida este lunes 25 de enero, la Federación del Papel fundamentó la resolución en un pormenorizado detalle de cómo la indiferencia patronal durante la pandemia los fue llevando a tomar esta decisión. En este sentido, la entidad explicó a lo largo del documento que: «Los trabajadores papeleros fuimos declarados, desde el primer momento de la pandemia, esenciales en la emergencia. Esto evitó que se interrumpiera la fabricación de celulosa y papel en todo el país. También nos expuso, tanto como a nuestras familias, al riesgo cotidiano de contraer COVID-19, por quedar exceptuados del cumplimiento del aislamiento social, preventivo y obligatorio.

Gracias a nuestra continuidad en la prestación de tareas, las empresas que nuclea la Asociación de Fabricantes de Celulosa y Papel se encuentran entre las que mejor transitan esta crisis, casi sin haber variado su nivel de producción. Sí, en cambio, incrementaron sus precios muy por encima del nivel general mayorista.

Obligados a canjear peligro sobre nuestra salud por lucro empresario, consideramos justo recibir un incentivo salarial. Así se lo hicimos saber a la patronal promediando el 2020. La respuesta fue una rotunda negativa, no sólo al reclamo, sino también a la discusión propuesta.

Posteriormente, la escala en el precio de los productos de consumo básicos durante la segunda mitad del año pasado, produjo un acelerado deterioro del poder adquisitivo del salario papelero. Nuevamente, conociendo que las empresas del sector podían permitírselo, fuimos por una nueva negociación, solicitando un bono de fin de año. Otro rechazo, tan inapelable como el anterior, ratificó el posicionamiento de la citada cámara empresaria ante las penurias obreras.

Pero las acciones de sus asociados para avasallar el salario fueron mucho más allá, aprovechando cada oportunidad que la coyuntura brindaba. Basta mencionar la omisión de abonar la jornada nocturna al personal de riesgo dispensado de su deber de asistencia, en una actividad caracterizada por la producción continua, donde los trabajadores hacen turnos rotativos y dicho adicional forma parte de su remuneración normal y habitual. La ruptura de las formas tradicionales de liquidación se extendieron al SAC, restando a cada trabajador unos pocos pesos, que normalmente les hubiera correspondido, para retenerlos en las arcas empresarias.

Nos encontramos ahora transitando la revisión del último acuerdo paritario firmado, que contempla esta instancia y la avalaba doblemente ante un deterioro de los indicadores económicos, como el que tiene lugar actualmente.
Sin embargo, nuestra reivindicación de un incremento de salario del 24% a partir del 1/1/2021, ajustado a las necesidades concretas de los trabajadores papeleros, y no a índices abstractos, choca otra vez con el negacionismo empresario.

A su vez, nuestros pedidos anteriores no han perdido vigencia: el pago mensual de un «incentivo COVID-19», equivalente a cien horas de salario, y la institución de un «bono navideño» anual de ciento veinte horas salariales, resultan tan válidos hoy como en su planteo inicial.

La organización nacional de los trabajadores papeleros actuó, según se caracteriza, con prudencia y paciencia, transitando todas las instancias de diálogo posibles para hallar soluciones. La Asociación de Fabricantes de Celulosa y Papel las desaprovechó en cada ocasión en que lo intentamos. Debemos, por lo tanto, concluir que esa etapa se encuentra prácticamente agotada».