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La Patria que construimos día a día

LA FATFA RECALCÓ QUE SON LOS TRABAJADORES QUIENES PONEN DE PIE AL PAÍS EN LAS PEORES CRISIS

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Hay una realidad indudable en la historia argentina: los trabajadores hacemos patria.
Hemos vivido más de una década infame, gobiernos de facto, neoliberales y, cíclicamente, pudimos reencontrarnos con gobiernos enfocados en el pueblo, que deben resolver la expoliación de una administración precedente. En el proceso que vivimos desde 1810, siempre los trabajadores hemos dado todo a diario para construir el presente y el futuro de la Argentina. Y mucho más lo hemos hecho cuando la política al mando estuvo más escindida de la realidad de los sectores sociales más vulnerables y los menos favorecidos por la distribución de la riqueza.
Este largo derrotero nacional está regado por el sudor y también la sangre de los laburantes.
En ese contexto, las organizaciones sindicales nos hemos transformado no solo en el baluarte reivindicativo de los derechos laborales, sino también sociales y de salud, dando aún mayores respuestas a las necesidades integrales de las familias trabajadoras en los peores momentos que vivió nuestra sociedad.
El presente atravesado por el COVID-19 es un claro ejemplo de ello. Aun siete meses después de iniciada la pandemia en nuestro territorio, la situación sigue siendo compleja en lo sanitario y en lo productivo, golpeando directamente sobre la realidad laboral y salarial del trabajador. Aunque los empresarios tengan prohibido despedir y accedan a facilidades económicas e impositivas para sostenerse y abonarle los salarios a sus empleados, los vivos de siempre siguen escogiendo llevar adelante sus prácticas elusivas, disuadir a los trabajadores a que renuncien, les ningunean sus haberes, esquivan los aportes previsionales, evaden al fisco, a la obra social y la cuota sindical, simplemente porque ya eran así antes de la pandemia y su falta de sensibilidad humana es prexistente.
La puja entre los dueños del capital y los dueños del esfuerzo laboral siempre ha sido desigual, pero en épocas de pandemia si se hubiera dejado la solución de la situación al mercado, esa desigualdad hubiera sido extrema. Por eso, aplaudimos distintas iniciativas del gobierno nacional vinculadas con la protección laboral y el cuidado de la vida de las personas, indispensables para atenuar los efectos de la pandemia, a medida que se van abriendo nuevas actividades productivas, se potencia el sistema sanitario y se acerca la llegada de las vacunas para combatir el coronavirus.
Una vez más, en esta crisis los trabajadores decimos presente, poniendo el cuerpo y las estructuras gremiales y sociales para ayudar a contener y alojar a los pacientes contagiados, en clínicas, sanatorios y hoteles durante su convalecencia, así como los asistimos cumpliendo con los requerimientos de salud desde nuestras obras sociales.
Como si todo esto fuera poco, también hoy nos hacemos eco del llamado a este nuevo acuerdo social convocado por el Presidente Alberto Fernández. Lo hemos hecho, desde el primer día que asumió el gobierno, en diciembre de 2019, cuando nos llamó al diálogo con el sector empresario para poder sacar a la Argentina adelante, luego de cuatro años de un neoliberalismo que la dejó por el piso. Luego llegó la pandemia que nos trastocó la forma de vivir y nos llevó a tener que subsistir, postergando el proyecto de crecer a partir del impulso de la industria nacional, el crecimiento del mercado de consumo interno y de las exportaciones de nuestra producción.
Así como los trabajadores y sus organizaciones siempre estamos cuando nos convocan a resurgir de las cenizas, también debemos ser justos y hacer la crítica a ciertos sectores económicos, los que se llenan la boca diciendo que son los que generan la riqueza del país, pero que son los que jamás pierden. Son los dueños de todo, los poderosos de siempre y los sectores políticos de ese riñón, con sus propios medios de comunicación como voceros, que dicen estar abiertos al diálogo y a poner su empeño, aunque ciertamente terminan delegando en el pueblo trabajador el peso del mayor esfuerzo y le hacen pagar el precio del ajuste sobre sus cabezas. Son los que escatiman salarios y jamás comparten algo de sus ganancias aun en tiempos de bonanza.
Entonces, no es exagerado recalcar que los trabajadores hacemos patria. Para nosotros el “acuerdo social” se da de hecho y obligadamente, porque enfrentamos una puja distributiva por un salario digno que alcance su condición alimentaria, lidiamos por la estabilidad laboral y las condiciones de trabajo, seguridad e higiene, nos enfrentamos a la depresión de los haberes a manos de la inflación, y además sostenemos con nuestros aportes las estructuras sindicales y las obras sociales, sin las cuales difícilmente podríamos defendernos de los malos empresarios o tener prestaciones de salud apropiadas. Finalmente, hacemos patria porque es nuestro esfuerzo cotidiano el que genera la riqueza nacional, nuestro salario el que se transmuta en consumo y paga los impuestos con los que el país funciona, crece, se pone de pie y tiene futuro. Ayer, hoy y siempre.

Prensa – Federación Argentina de Trabajadores de Farmacia (FATFA)