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SOECRA: DOMINGO PETRECCA toda una vida de militancia y lucha

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Este mes de agosto el emblemático dirigente sindical DOMINGO PETRECCA cumple 47 años al frente del Sindicato Obreros y Empleados de los Cementerios, Cocherías y Crematorios, y 66 de lucha y militancia. Los trabajadores de la actividad le rinden su homenaje.

Trabajadores, militantes, delegados y dirigentes del Sindicato Obreros y Empleados de los Cementerios, Cocherías y Crematorios de la República Argentina (SOECRA), le rindieron homenaje a su secretario general Domingo Petrecca, al cumplir este mes de agosto 47 años al frente de la organización. Son casi cinco décadas que plasman además 66 años, gran parte de su vida, dedicados a la lucha por los derechos de las y los trabajadores.

Esta verdadera vocación que se le despertó a Domingo va de la mano de su larga trayectoria. Con tan solo 15 años de edad arrancó en su puesto de trabajo en el Cementerio de La Chacarita, así comenzó un recorrido que supo expresar en la militancia y en su compromiso como delegado, hasta llegar a conformar la Comisión Directiva, y desde allí lograr consagrarse como conductor inigualable a través del voto de las y los trabajadores de la actividad, período tras período desde entonces.

Con 66 años de auténtico obrero del Cementerio de La Chacarita, 65 de participación gremial como militante y luego delegado, 57 años como miembro de Comisión Directiva del Sindicato que nace en 1955, y como corolario 47 años como secretario general del SOECRA desde agosto de 1973 a la fecha, el emblemático Domingo Petrecca, referente de los Trabajadores de Cementerios, del Movimiento Obrero Organizado y las 62 Organizaciones Gremiales Peronistas, recibe a sus 81 años cumplidos el 4 de julio, el merecido reconocimiento de su gente a su trayectoria gremial. A su coraje que lo llevó a ponerle el pecho a la Dictadura Militar, a su capacidad para que el gremio pudiera sobreponerse a los avatares económicos y sociales que se pusieron en su camino, circunstancias críticas que no impidieron el crecimiento del Sindicato, y principalmente el reconocimiento a su don de gran ser humano y mejor compañero peronista.

Todos tenemos una historia de vida, pero la de Mingo Petrecca va más allá de todo lo que podamos imaginar, la suya hace a la historia misma del Sindicato al que le dedicó su existencia, su tiempo y su concepción de familia, porque fue y es su primer amor, su pasión inexplicable. Y hace a la historia del Movimiento Obrero Organizado argentino al que también supo representar en el campo internacional con sus incursiones a la OIT, al formar parte de la comitiva de la CGTRA, y también a la historia de las 62 Organizaciones Gremiales Peronistas acompañando al legendario Lorenzo Mariano Miguel que lo valoró y siempre lo quería tener a su lado.

La historia de vida de Domingo Petrecca comienza un martes 4 de julio de 1939 cuando nace en el barrio porteño de Villa Pueyrredón, un barrio que siempre mantuvo su espíritu pueblerino, que cobijó a personajes célebres de distintas disciplinas de la cultura tanguera, la música y el deporte. Tal los casos de los bailarines de tango Mayoral y Juan Carlos Copes, los cantores Roberto Rufino y Gloria Diaz, el rockero Miguel Mateos, los futbolistas Alejandro Sabella y Carlos Veglio, el ciclista Marcelo Alexandre y el golfista Roberto De Vicenzo, entre otros. Y nace justo el año en que Perón es designado agregado militar en la Italia de Benito Mussolini y comienza a recorrer el camino hacia el nacimiento del Peronismo y su doctrina social, en un mundo convulsionado por el estallido de la Segunda Guerra Mundial, con la Argentina defendiendo su principio de neutralidad como lo hiciera en la primera contienda mundial (28 de jul. de 1914 al 11 de nov. de 1918).

Desde entonces pasaron muchas cosas que cambiaron para siempre la vida del obrero argentino con el nacimiento concreto del Peronismo y la aparición milagrosa de Evita, acontecimientos gloriosos para la clase trabajadora argentina que acompañaron el crecimiento de Domingo, pero en particular ocurriría un hecho bisagra en su vida: la muerte de su padre Carmelo, un obrero del Cementerio de La Chacarita. Fue entonces que de acuerdo a las normas y tradiciones de aquellas épocas y por ser el mayor de sus hermanos, con tan solo 15 años ingresó al cementerio a cubrir el puesto de trabajo de su papá, viéndose obligado a dejar sus estudios para ayudar a su familia, y empezar a dar sus primeros pasos como laburante.

Con el nacimiento del sindicato de la actividad en 1955, pese a ser aún un adolescente de 16 años, Domingo encuentra el espacio donde exteriorizar ese espíritu peronista mamado de su viejo, y así poner sus energías y expectativas en la búsqueda de mejores condiciones laborales para sus compañeros, cuestiones que lo movilizan a participar en las primeras asambleas de trabajadores del flamante Sindicato. Es así como, al cabo de varios años de militar y colaborar en la organización, llega a ocupar el cargo -no menor y por cierto estratégico- de 1º Vocal Titular dentro de la Comisión Directiva. En 1963, con la renuncia primero del entonces secretario general Sorrentino y luego del secretario adjunto Leone, siguiendo la sucesión establecida por el Estatuto, Petrecca asume -siendo primer vocal- por primera vez al frente de la conducción del Sindicato de Obreros de los Cementerios de la República Argentina.

Fue una época histórica compleja en la que Petrecca debió sacar a relucir su coraje a la hora de defender los derechos e intereses de sus compañeros trabajadores. Cuando se hace cargo del gremio, el país lo gobernaba José María Guido, que llega al Ejecutivo sin sonrojarse por ser presidente provisional del Senado de la Nación a partir del derrocamiento de Arturo Frondizi por un golpe cívico-militar. Al año siguiente se convoca a elecciones y el 12 de octubre de 1963 llega a la Presidencia Arturo Umberto Illia que también es derrocado por un nuevo golpe cívico-militar el 28 de junio de 1966, con el que pasa a gobernar el teniente coronel Juan Carlos Onganía. Diez años después será el golpe militar del 24 de marzo de 1976 que derroca al Gobierno de María Estela Martínez de Perón, y la Junta Militar asume el poder de facto con Videla, Massera y Agosti, sucedidos luego por Viola, Lambruschini y Galtieri, entre otros, hasta que, luego del acontecimiento bisagra de la guerra de Malvinas de 1982, el 10 de diciembre de 1983 se produce el retorno a la democracia con Ricardo Alfonsín electo en la Presidencia de la Nación. En estos escenarios terribles de quiebres de nuestra democracia fue que Domingo Petrecca supo ejercer con valentía su liderazgo, poniéndole el pecho a las circunstancias más difíciles que vivió el pueblo argentino, con miles y miles de trabajadores detenidos y desaparecidos.

En este marco, en numerosas ocasiones -por no decir a cada momento- el emblemático conductor del SOECRA debió plantarse para defender los derechos de los trabajadores, contrariando, enfrentando y hasta denunciando públicamente los atropellos de las autonombradas «máximas autoridades de alto rango». Eran tiempos en los cuales el peronismo estuvo proscripto y las urnas «bien guardadas». No sorprende que en 1967, plena dictadura militar, Domingo Petrecca fuera expulsado del Cementerio de La Chacarita, prohibiéndosele el ingreso a los lugares de trabajo y su participación gremial.

Pese a todo, nada ni nadie pudo hacerlo claudicar en su lucha y mucho menos en sus convicciones peronistas, en el ejercicio de la defensa de los principios sociales y los derechos de los trabajadores, la equidad de género y el respeto a la mujer en los ámbitos laborales, y la búsqueda permanente de la justicia social. Fue así que el 3 de agosto de 1973 con el devenir de la democracia, acompañado por un grupo de jóvenes trabajadores Petrecca encabeza la lista que resulta finalmente vencedora en las elecciones del gremio, convirtiéndose ininterrumpidamente en el secretario general y emblemático referente del SOECRA, del Movimiento Obrero Organizado y las 62 Organizaciones Gremiales Peronistas, con el pasar de los años.

A partir de entonces, Domingo Petrecca tomó las riendas de la organización. Desde allí se conquistaron derechos a favor de los trabajadores y un sinfín de logros institucionales que al día de la fecha continúan. Algunos de ellos merecen ser destacados.
En 1974, como respuesta a las problemáticas de salud de los trabajadores, realizan la firma del convenio con CE.PRI.MI – PANMEDICA para su cobertura médica, hasta llegar a la Obra Social propia en el marco del Sistema Solidario de Salud. En 1974, a partir de las gestiones necesarias se la sanción de la ordenanza número 36604 en el ámbito de la actual Ciudad Autónoma de Buenos Aires que regularía la actividad de los cementerios públicos desde entonces, con sus posteriores modificaciones.

Ese mismo año, el SOECRA adquiere el inmueble en el que hoy se encuentra la sede central de la organización, desde donde Domingo Petrecca marcó el camino para dotar de infraestructura a las y los trabajadores de la actividad a lo largo y ancho del país, con la adquisición de las sedes propias en las provincias de Santa Fe, Córdoba, Entre Ríos y Buenos Aires. Destacándose además la sede anexa sita en la calle Guevara, a pocas cuadras de la sede central, donde funcionó la Biblioteca Popular “Eustasio Sánchez”, un espacio de educación y crecimiento para los miembros de la comunidad. A esto se agrega el Hotel “5 de Octubre” de Miramar, y el Centro Recreativo de Ibicuy, Entre Ríos, donde las familias del SOECRA tienen la posibilidad de disfrutar del esparcimiento al aire libre.

Ya por los años ’80, las inquietudes y malas condiciones laborales de los trabajadores de la rama que hoy se reconoce como cementerios de colectividades, tal el caso de los cementerios Británico, Alemán, Armenio, Amia, e incluso los cementerios privados creados tras un Decreto del Poder Ejecutivo del momento, puso a la organización sindical en el compromiso y desafío de representar a sus trabajadores, organizándolos. En ese orden, por al año 1990 se celebra el Convenio Colectivo de Trabajo número 129/90 que se traduce en mejoras de las condiciones de trabajo de todos esos trabajadores, por encima del piso de la ley. Del mismo modo, el 3 de agosto de 2006 se firma el Convenio Colectivo de Trabajo para el encuadramiento, representación y defensa de los derechos e intereses profesionales de los empleados de Cocherías, Crematorios y Salas fúnebres. Todas conquistas producto de la lucha impulsada y encabezada por Domingo Petrecca.

Llegamos así a nuestros días donde, pese a las circunstancias dramáticas que nos toca vivir por la pandemia, miramos de frente un devenir auspicioso de crecimiento y prosperidad para la organización sindical, con el proyecto de obra aprobado para la edificación de la nueva sede central del sindicato justo frente a donde está la sede actual. Una nueva sede en la que también estará la Cooperativa de Trabajo La Unión LTA, Mutual de los trabajadores de la actividad, como así también la Obra social con consultorios propios.

Estos son parte de los muchos logros que llegaron al SOECRA de la mano, conducción y administración de Domingo Petrecca, conquistas capitalizadas que conforman el patrimonio de las y los trabajadores de la actividad bajo su liderazgo. Su capacidad de conducción y valores cultivados por décadas con integridad y dedicación, humildad y generosidad, no solo lo llevaron a representar a los trabajadores de Cementerios, Cocherías y Crematorios, sino también -a lo largo de su trayectoria gremial- al movimiento obrero todo, siendo parte del Consejo Directivo Nacional de la Confederación General de Trabajo de la República Argentina, de la Conducción de las 62 Organizaciones Gremiales Peronistas , e incluso -como bien se citó anteriormente- de la Comitiva del Movimiento Obrero Argentino ante la Organización Internacional de Trabajo.

HOY COMO AYER

Emocionado por esta semblanza que describe fielmente su itinerario de militante de la causa de los trabajadores, Domingo Petrecca agradeció la distinción y dio su punto de vista del presente que vivimos las y los trabajadores en esta Argentina que resiste a la pandemia del COVID-19. “En el transcurso de estos largos años como militante del Movimiento Sindical, del Movimiento Nacional Justicialista desde la participación del movimiento obrero organizado, conforme lo expresó y predicó con sus prácticas su creador, el General Juan Domingo Perón, y la compañera Evita, líder de los descamisados, siempre estuvieron en juego intereses económicos, sociales e ideales confrontativos».

En ese sentido, Petrecca advirtió que «sin embargo, estas posiciones contrapuestas no fueron obstáculo y fuimos capaces de superarlas con el pensamiento puesto en un solo objetivo, los intereses de los trabajadores, la justicia social y el engrandecimiento de esta Patria». Por eso consideró que «frente a los grandes problemas que nos tocan vivir hoy como consecuencia de esta pandemia mundial, parece que más que el amor nos une el espanto. Este es mi modesto pensamiento como síntesis de todo lo que me ha tocado vivir, no solo con los militares, sino también con los gobiernos democráticos. La única y mejor salida, verdaderamente, es la unidad en la acción del movimiento obrero organizado en la República Argentina, dejando de lado toda diferencia ideológica y aspiraciones personales”, subrayó.