Inicio 02 Febrero Otro round contra la Reforma laboral

Otro round contra la Reforma laboral

MIENTRAS EL GOBIERNO BUSCA AVANZAR EN LA FLEXBILIZACIÓN, EL SINDICALISMO AFIRMA QUE DARÁ PELEA

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Desde el Ministerio de la Producción y el Trabajo, el Gobierno hizo un nuevo intento por lograr una reforma laboral de hecho, invitando a cámaras patronales y sindicatos a consensuar cambios en las condiciones de trabajo. En otras palabras, a precarizar el empleo vía convenios. El primer revés lo tuvo del gremio textil, que rechazó rotundamente la propuesta, y el segundo, del sector metalúrgico, que decidió directamente no acudir a la cita con los funcionarios. 

La CGT salió al cruce al rechazar “el intento del Gobierno Nacional de precarizar el empleo en la industria textil”, y adhirió al reclamo del sector a que “se apliquen medidas urgentes que reactiven la industria y mejoren las condiciones de los trabajadores”. 

El Gobierno, entonces se inclinó por formar un Consejo Asesor en la cartera de Dante Sica, que entre otras cosas buscará corregir los proyectos de reforma laboral que con anterioridad rebotaron en el Congreso de la Nación.  

Esta otra vuelta a la Reforma Laboral parece que traerá cola, con medidas de fuerza nacionales y más marchas contra el ajuste. 

La CGT rechazó la creación de un Consejo Asesor del Trabajo para analizar modificaciones normativas por entender que se trata de otro mecanismo para impulsar una reforma laboral. Sin embargo, postergaron hasta fin de mes la decisión de lanzar otro paro nacional.  

La creación de un Consejo Asesor del Trabajo con la participación de académicos, laboralistas sindicales y asesores de empresas, con la misión de realizar propuestas “en cuestiones relacionadas con los derechos de los trabajadores, en especial la libertad sindical, la negociación colectiva, la igualdad en las oportunidades y de trato y la eliminación del trabajo forzoso y del infantil”, volvió a poner en alerta a la CGT.  

“No puedo creer que estén con este tema de la reforma con todo lo que está pasando. Pareciera que se levantan todos los días a pensar una maldad nueva. Si son tan buenos consejeros, quizás sepan cómo dar marcha atrás con el tarifazo en lugar de pensar una reforma laboral que es lo que menos se necesita”, remarcó el cosecretario general Carlos Acuña. 

El líder del gremio de trabajadores estaciones de servicio situó las prioridades en “reactivar las industrias, las pymes y los comercios, y en devolverles a los trabajadores el poder adquisitivo que perdieron en estos tres años”, y advirtió que “a fin de mes” la central volverá a reunirse y analizará la conveniencia de instaurar un plan de lucha. “Que se queden tranquilos que no nos vamos a cruzar de brazos”, advirtió. 

“Ya que Macri tiene un consejo de notables, a ver si pueden aconsejarlo para bajar de una vez la inflación”, dijo Acuña con un viso de ironía

AMENAZA A LA PAZ SOCIAL

El ultimátum de un paro nacional no surge solo por este nuevo avance del Gobierno de meter la reforma laboral “a la medida del FMI”. La paz social está en juego además porque el Gobierno aún no dio una respuesta formal al planteo de reabrir el Consejo del Salario Mínimo y porque incumplió con el decreto que les imponía a las empresas una instancia administrativa de negociación previa a producir despidos individuales.  

Entretanto, la pérdida del poder adquisitivo se hace evidente a manos de la inflación empujada por nuevos tarifazos imposibles de sostener por la mayor parte de la población trabajadora, los jubilados e incluso las pymes, muchas de ellas del sector industrial. 

Sin aumento del consumo y con los indicadores de actividad perimidos por la recesión, queda en claro que el Gobierno apuesta a que la reforma laboral reduzca los costos de contratación y desvinculación para favorecer lo que denominan como “empleabilidad” en un año electoral que, de todas maneras, comenzó con nuevos cierres de empresas y despidos. 

Es claro que a los empresarios sí les interesa la baja de los costos laborales, pero siempre y cuando se haga en el contexto de la recuperación del consumo para que se reactive la demanda. Porque si ya no hay ventas y ahora se suman medidas que reducirán más la capacidad de consumo, esto no le sirve a nadie. Es un círculo vicioso que ni siquiera le ayuda al Gobierno a darle respuestas lógicas a la misión del FMI que viene a evaluar sus “inversiones” en la Argentina.