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“Son constantes los cierres de establecimientos fabriles y la pérdida de puestos de trabajo en la industria celulósico papelera argentina. Esta crisis laboral es el resultado de la coyuntura económica actual donde la apertura externa y retraso del tipo de cambio deterioran día a día la competitividad de la producción local”, subrayaron en el documento final elaborado durante la reunión del Consejo Federal de la Federación de Obreros y Empleados de la Industria del Papel, Cartón y Químicos (FOEIPCyQ), que conduce José Ramón Luque, realizada en su sede central el 5 de octubre.

Señalaron asimismo que “la problemática integral del sector… no debe dar lugar a la flexibilización laboral”, y que “la incorporación de tecnologías productivas tampoco puede motivar la expulsión de trabajadores”, razón por la que rechazaron “todos los despidos, en especial los que devienen de la robotización de puestos de trabajo”.

“La crisis del sector de la celulosa y el papel en Argentina es estructural, ya que desde hace 30 años la producción argentina de la celulosa y el papel se encuentra prácticamente estancada. Y esta realidad se agrava en comparación con el enorme dinamismo que se refleja en todos los otros países de la región (Brasil, Uruguay y Chile)” indicaron y explicaron que el estancamiento es producto de “la carencia de inversiones empresarias y la ausencia de políticas públicas”.

La crisis integral del sector “nos obliga a redoblar esfuerzos y a actuar no solo en defensa del trabajador papelero de hoy, sino a defender con la misma fuerza al puesto de trabajo que debemos procurar para el mañana”, manifestaron, y aclararon además que “el costo laboral asociado no resulta de ninguna manera un impedimento y, por lo tanto, no debe dar lugar a la flexibilización de las condiciones de trabajo como requisito para concretar dicha inversión” empresaria.

En cuanto a la expulsión de trabajadores, “nos oponemos al reemplazo de seres humanos por fierros. La implementación de innovaciones tecnológicas sin contemplar su impacto en el empleo encontrará la firme oposición de un gremio unido para accionar contra las empresas que pretenden cortar el hilo por lo más delgado”, afirmaron.

“La recuperación productiva de papel y la celulosa –opinaron- vendrá de la mano de la concertación de todos los actores involucrados: el Estado Nacional y los Estados provinciales, el sector empresarial, los trabajadores y también del aporte del sector académico y científico tecnológico nacional.

En el documento, los papeleros bregaron además por una CGT única, con un solo secretario general, y que ejerza la defensa de los trabajadores a través de un plan de acción común que “debe comenzar con un firme reclamo acerca del deterioro de la situación de los trabajadores y con la exigencia al Gobierno de medidas concretas para preservar el nivel de empleo”.

PLAN DE LUCHA

Por otra parte, los papeleros profundizaron su plan de lucha para frenar los atropellos del Grupo Speranza. El 10 de octubre tuvo lugar una multitudinaria manifestación de trabajadores convocada por el Consejo Ejecutivo de la Federación que se movilizó a otro de los establecimientos fabriles que posee Mario Speranza, la Papelera Nicaragua, de Exaltación de la Cruz. Esto obedece a que la compañía continua desoyendo los reclamos de sus trabajadores por el incumplimiento al pago de lo acordado en la paritaria nacional y violaciones legales y convencionales.