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“Es ahí donde nace y crece la grandeza del Momo, en ese enorme corazón que agigantó su ser con una conciencia y sensibilidad social sin límites, abrazando las banderas de los principios sociales y la justicia social del General Perón y de Evita, que lo consagró para la eternidad como un auténtico gaucho de Perón”.

No existe nada que impida que la tristeza nos gane y se nos oprima el pecho de angustia ante el fallecimiento de un ser querido. Pero el camino a tomar para superar el dolor profundo por la partida de quien ha dado todo por su gente, por propios y extraños, está en recordarlo a través de su nobleza, su hombría de bien, su impronta plasmada en obras, su enseñanza y filosofía de vida, su amor por el prójimo, sus principios, empatía y solidaridad por el otro. A través de la evocación de esos valores humanos que lo distinguen y lo hacen único e irremplazable, la tristeza y el dolor encuentran un bálsamo.

En ese marco, la partida del querido compañero Gerónimo “Momo” Venegas,  secretario general de la UATRE y jefe de las 62 Organizaciones Gremiales Peronistas, despierta en la gran familia rural, en el Movimiento Obrero Organizado y en los que lo conocimos y aprendimos a querer, una mezcla de sensaciones al tomar conciencia de que no está más entre nosotros, pese a que continua viviendo en nuestra memoria como en nuestros corazones a través de su grandeza de dirigente, pero principalmente como ser humano. Porque es ahí donde nace y crece la grandeza del Momo, en ese enorme corazón que agigantó su ser con una conciencia y sensibilidad social sin límites, abrazando las banderas de los principios sociales y la justicia social del General Perón y de Evita, que lo consagró para la eternidad como un auténtico gaucho de Perón.

Estas sensaciones refuerzan la idea de que lo más importante frente a la partida del Momo es valorar todo lo que luchó y fue para su entorno familiar, por quienes desde muy chico la peleó “en pata”, como él decía, para ayudar a su madre a criar a sus ocho hermanos. Lo que significó para sus amigos y compañeros del mundo sindical para quienes siempre estuvo a disposición, extendiéndoles su mano gaucha y haciendo todo lo que estuviera a su alcance para que una organización hermana pudiera salir adelante o sorteara alguna de las piedras que el poder político de turno pudiera ponerle en el camino.

Fundamentalmente debemos valorar lo que impulsó en su gremio, la UATRE, buscando profundizar en forma permanente la dignidad de los trabajadores rurales y sus familias, que con su obra gremial y social pudieron conocer lo que es vivir dignamente al transformar la realidad del trabajo en el campo.

Primero lo hizo dándole continuidad a una de las medidas de mayor trascendencia del General Juan Domingo Perón, el Estatuto de Peón Rural, con la Ley de Libreta de Trabajo Rural que mejoró la calidad de vida de la gente de campo, al fortalecer la lucha contra la informalidad laboral y el trabajo infantil, dando la posibilidad de blanquear a los trabajadores. Una conquista histórica que fue tratada en el marco de la OIT como instrumento para erradicar la pobreza rural en el orden mundial.

En segunda instancia, esa dignificación concreta se plasmó dándole salud a su gente con una obra social, la OSPRERA, presente en cada rincón del país donde hay un trabajador rural y brindando una calidad prestacional de primera línea.

En tercera instancia, la dignificación se hace presente con el Programa de Alfabetización Rural PAR con que la UATRE le enseñó a leer y escribir a su gente y lo continúa haciendo para que los trabajadores del campo tengan una herramienta vital para defender sus derechos. Y así otras tantas instancias de dignificación que son de público conocimiento.

Es enorme la obra que encabezó el Momo Venegas para que su gente, la más humilde fuerza de trabajo de nuestro país, pudiera dejar de ser la más humillada.

El Momo siempre nos decía que “no hay solución gremial si no hay solución política”, por eso fundó el Partido FE y con él decidió pararse políticamente donde consideró que era más beneficioso para el país, sin renunciar al peronismo que sembró y predicó en vida, y hoy sigue haciéndolo a través de su legado.

DIEGO QUIROGA
Secretario General APHARA

A la hora de despedir al querido compañero Momo Venegas, valoro al hombre que le dio sentido a su vida y, con su ejemplo, a la vida de muchos de sus pares, condición indispensable para llegar a ser lo que fue, primero un gran ser humano, luego un gran compañero y después un inmenso dirigente. Estoy convencido de que por estas horas estará ahí, donde Dios dispuso, acompañándonos en nuestra lucha porque esa es su esencia, junto a José Ignacio Rucci, Lorenzo Miguel y Saúl Ubaldini, y tantos otros nobles dirigentes como lo fue Miguel Ángel Quiroga, mi entrañable y querido viejo.